NOSTALGIA DE VIAJERO

Idealizar: me quedo a vivir

 ¿Qué es la nostalgia de viajero? La nostalgia de viajero está entre nosotros. Cada vez que viajo gano experiencias y grandes recuerdos, y junto con ellos gano nostalgia. A menudo pensamos en los lugares visitados como posibles candidatos para establecernos allí. Queremos ir a vivir a ese lugar tan lindo. Quiero irme a vivir a Viena, a Praga, a Trento, a Verona, a Bolzano, a Ginebra. Sigo coleccionando nostalgias ¿Les pasa que, cada vez que vuelven de un viaje, tienen un lugar más para extrañar por siempre? Ir caminando por las calles de su ciudad y pensando en lo lindo que sería estar en otra? Soñar con momentos que ya pasaron y desear que fueran permanentes…

 

Desayunar en un viaje

Todavía puedo trasladarme mentalmente al momento de estar desayunando en la cocina de nuestro anfitrión, mirando por la ventana y viendo paz.
Ver paz; algo abstracto pero sí, casi puede verse concretamente. Amo tener tiempo para desayunar. En mi vida cotidiana siempre me tomo un tiempo para desayunar antes de salir de casa, porque si no, no me despierto. Pero una cosa es desayunar en 15 minutos y otra cosa es tener tiempo para desayunar. Durante las vacaciones me gusta hacer esto; desayunar en paz.  Es desestresante, merecido después de un año de trabajo sacrificado. Podría pasarme el viaje entero desayunando. Una vez me pasó; no podía dejar de desayunar y se me fue todo el día. Por más que intentaba apurarme, las horas pasaban y yo seguía ahí, tratando de terminar de untar el pan con mermelada. Al final se me hizo de noche y no llegué a hacer nada de lo que tenía planeado. Pudo haber sido una pesadilla, no lo niego.

Pudo haber sido una pesadilla, pero una vez en Ginebra nos relajamos mucho en el desayuno y a causa de eso perdimos el micro que nos iba a llevar a Chamonix, y eso sí fue real.

Cuidado con el reloj. ¡Que no se haga tarde para ir a ver todos esos lugares que quedan pendientes! Pero desayunar tranquilo, desayunar lindo, es de esas cosas que hacen que piense “me quedo a vivir en esta ciudad”. Como si volviendo a ese lugar mi lugar cotidiano, pudiera conservar la calma y volverla un hábito, ¿no? Tal vez en algunos lugares, sí.

 

Ir al super en un viaje

En cuanto a las compras en el super,  consumir productos de los lugares que visito es de las actividades de viaje que más disfruto. Amo ir al supermercado y comprar cosas ricas, cosas que no haya en el lugar donde vivo. Cosas que, de vuelta a la realidad, son las que me producen añoranza. Me pregunto por qué no venden acá esas galletitas. Ir de compras durante un viaje es una actividad en sí misma. Ir al supermercado y observar y poder llevarse los productos que cotidianamente se consumen en aquel lugar, es toda una experiencia que aconsejo tener en cada lugar visitado.

 

Fantasías de rutina

Fácilmente puedo imaginarme volviendo del trabajo a mi casa, en bicicleta, en 10 minutos. Nunca ando en bicicleta, pero si viviera en una ciudad tranquila como esta, estoy segura de que lo haría. Tener tiempo de volver a mi casa de un modo placentero, y tener tiempo de relajarme una vez que haya llegado. Eso, en el lugar donde vivo no me pasa muy seguido, ¿me pasaría en alguna de las ciudades que visité como turista? Yo sé que sí, pero digamos, para parecer centrados, que es solo una impresión idealizada…

 

Bicicleta y nostalgia
Andar en bicicleta por una ciudad como Ginebra. Una fantasía que cumplir. Nostalgia de lo que podría ser.

Personas que cumplen sus sueños

En la secundaria tuve una amiga que cada vez que se iba de vacaciones con su familia, volvía diciendo que estaban pensando en mudarse al lugar donde habían vacacionado. En un momento pasó a ser un comentario normal, que ya no causaba alarma. Un día, se fue de vacaciones y no volvió. Mandó un mail para despedirse. Bueno, en realidad volvió a nuestra ciudad, pero de vacaciones…
Todos los lugares que se conocen con placer son ideales para vivir, algunos más que otros. Siempre quedan algunos pendientes, que hacen que imaginar un regreso o una vida en ese lugar tenga cierta magia.Sentimos nostalgia por lo conocido y nostalgia por lo que nos quedó pendiente. Es un sentimiento que tiene cierto gusto placentero, y hasta dicen que es bueno para la salud

 

Alguna vez mandaré mi mail de despedida y me quedaré en alguna de esas ciudades que tanto extraño, o me daré el gusto de vivir una temporada en cada una, solo para terminar con la nostalgia.

 

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4 comments

  1. Uno siempre quiere quedarse a vivir en los destinos donde vacaciona, ya que (inconcientemente) piensa que la vida rutinaria en ese lugar sería igual que en la vacaciones. El mejor ejercicio es tratar de vivir todos los días como si fuesen vacaciones.

    1. Andrés, si pudieras darnos la fórmula para vivir todos los días como si fuesen vacaciones sin renunciar a nuestros compromisos formales, sería glorioso!

  2. Somos de esos raros especímenes que aún disfrutan de desayunar con muuucho tiempo. Todos los días me reservo una hora para desayunar, aunque tenga que estar en el trabajo a las 8. Eso mejora mi día considerablemente. ¡Me gustó mucho el post! Agrego tu página a mi lista de ComuEmprendedores 😉

    1. Somos raros, es verdad, pero es bueno saber que al menos somos 2! Cuando le digo a la gente que necesito mi tiempo sagrado de desayuno todos los días, no pueden entenderlo. Es un mundo de gente que salta de la cama al colectivo.

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