Diario de viaje: Praga

Llegamos a Praga el 18 de diciembre por la tarde en un vuelo desde París.

En el aeropuerto nos encontramos con Paula que había llegado un rato antes desde Madrid. Pedimos un auto que nos vino a buscar en menos de 15 minutos y nos llevó a nuestro departamento. Después de acomodarnos, fuimos a abastecernos al mercado de en frente. Después nos dispusimos a esperar a Ezequiel que estaba llegando en micro de París. Hacía un año que no lo veíamos, que no estábamos los 4 juntos. Alrededor de las 9 de la noche llegó y festejamos nuestro reencuentro. Nos preparamos y salimos a caminar y buscar un restaurante donde comer algo típico. Después de cenar, volvimos al departamento, compramos unas bebidas en el mercado, que aún estaba abierto, y nos quedamos despiertos un rato más. La aventura comenzaba.

 

Día 1: Tour por la Ciudad Vieja y el Castillo de Praga

Desayunamos a lo grande y salimos a recorrer el casco histórico de Praga. Caminamos por la calle Na příkopě, en la que había un mercado navideño cuyos puestos estaban abriendo a esa hora. Caminando por esta zona vimos un cartel que anunciaba free tours y nos pareció buena idea, así que después de un rato volvimos para la hora señalada a buscar a nuestro guía. Él nos mostró varias zonas de la ciudad.

 

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La Plaza de la Ciudad Vieja, con su mercado navideño.

 

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Torre de la Póvora, antigua entrada a la ciudad.

 

Fuimos a la Torre de la Pólvora, a la casa municipal, a la iglesia de Santiago (Kostel sv. Jakuba) y a la Plaza de la Ciudad Vieja. Más tarde a Josefov, el barrio judío, y luego hicimos un corte para almorzar en un restaurante recomendado por nuestro guía: U Knihovny.

Aunque nos hubiese gustado comer tranquilos y disfrutar más de la calidez del lugar, almorzamos lo más rápido que pudimos para no llegar tarde al segundo tour del día: El paseo por Mala Strana y el Castillo de Praga. Después del almuerzo, nos reunimos con el grupo nuevamente y comenzamos el recorrido de la tarde en la costa del río Moldava.

 

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Monumento a Josef Manes a orillas del río Moldava. Lugar donde empezamos nuestro segundo recorrido.

 

Fuimos al Castillo de Praga, dentro del cual conocimos también la Catedral de San Vito, la Basílica de San Jorge, el antiguo Palacio Real y el callejón del Oro. Alrededor de las 5 de la tarde, siendo ya noche cerrada, fuimos al Muro de John Lennon y al Puente Carlos, no sin antes degustar un típico y sabroso trdelník que compramos en uno de los puestos de comida que encontramos por el camino.

 

Alrededor de las 6 de la tarde terminó el tour y fuimos por recomendación de nuestro guía a la Casa Municipal para tomar el té (era un poco tarde para eso, pero no había otra forma de hacer rendir el día) y escuchar un concierto de piano. Fue un buen momento de descanso después de tanta caminata, y disfrutamos de buena música. Después de la merienda, recorrimos un rato las calles céntricas y los comercios. Para la hora de la cena nos dispusimos a buscar un lugar de sushi que nos habían recomendado. Sí, perdón. Fuimos a comer sushi porque es una tradición de nuestro grupo de amigos; cuando estamos en nuestra ciudad de residencia nos juntamos a comer sushi. Al parecer, a partir de este viaje, también es nuestra tradición comer sushi en otras ciudades del mundo.

¡A dormir que estamos cansados! El día fue largo, y la noche más larga aún en esta época del año.

 

Día 2: Ciudad Nueva, Monte Petrín y atracones

Nuestro segundo día en Praga salimos a recorrer por nuestra cuenta Nove Mesto o la Ciudad Nueva. Nos fascinaron los edificios de colores a la orilla del río Moldava.

 

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Hermosos edificios coloridos de la Ciudad Nueva o Nove Mesto.

 

Desde la costa, fuimos caminando hasta el Monte Petrín y subimos en funicular. Una vez arriba, fuimos a la biblioteca del monasterio Strahov. Esta biblioteca es conocida como una de las más bellas del mundo. Realmente es muy bella, aunque los salones sólo pueden verse desde un ángulo porque no está permitido el acceso al público. Se cobra por sacar fotos. Ni hablar de poder ver los libros; quedará para otra ocasión…en otra biblioteca. Eso sí, nos dimos el gusto de visitar una de las bibliotecas más hermosas del mundo.

Cerca del mediodía fuimos a la Plaza de la Ciudad Vieja nuevamente para, esta vez, verla a nuestro ritmo. Pasamos antes por el Puente Carlos, para poder verlo de día, ya que el día anterior habíamos ido después del ocaso.

 

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El Puente Carlos, sumamente transitado.

 

Almorzamos en Pivnice Stupartska una comida que estuvo exquisita. Por la tarde (o debo decir noche) nos dedicamos a caminar por la Ciudad Vieja nuevamente, ver el espectáculo de luces del árbol navideño de la plaza que a mí realmente me emocionó, y recorrer locales de recuerdos. La merienda la tuvimos esta vez en Café Louvre. Recomiendo fuertemente que prueben el chocolate caliente de Praga, y un buen lugar para hacerlo es el Café Louvre. El chocolate es espeso, de verdad. Es tan espeso que es casi literalmente chocolate caliente, o sea, derretido, aunque a ciencia cierta no lo sé porque no conozco la receta. Lo sirven en tazas muy pequeñas, que es el tamaño justo en relación a su espesor. El strudel de esta cafetería también es muy bueno.

Como estábamos muy satisfechos y cansados, pero no queríamos dejar de visitar el último lugar que teníamos en nuestro itinerario de ese día, nos dispusimos a ir ahí directamente, aunque sabiendo que no podríamos comer mucho más. U Fleku nos recibió con sus típicos porrones de cerveza negra y sus shots de Medovina y de Becherovka. Disfrutamos de estos tragos y de un concierto de acordeón que también es típico del lugar. Ver cantar a los lugareños que estaban en el bar fue una de esas experiencias viajeras que uno agradece haber tenido.

 

Día 3: Plaza de la Ciudad Vieja y chocolate de despedida

Último día en Praga, pero volveremos. Fuimos a recorrer la parte de Nove Mesto que no habíamos llegado a recorrer el día anterior. Después volvimos a la Plaza de la Ciudad Vieja para despedirnos con un chocolate caliente y un větrník del mercado navideño.

 

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El chocolate de despedida que tomamos en el mercado navideño de la Plaza de la Ciudad Vieja.

 

Volvimos en subte (y nos asombramos de lo enorme y profundo de las estaciones de subte en Praga!) al departamento para salir contrarreloj a tomar el bus que nos llevaría a Viena…

 

Podés ver más fotos de nuestro viaje a Praga en Flickr (Cecrito)

 

 

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